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Anquiloglosia o frenillo lingual corto

¿Tu bebé tiene dificultades para amamantar, tragar o mover la lengua con normalidad? La anquiloglosia, también conocida como frenillo lingual corto, podría ser la causa de estos problemas y quizás no lo sepas o se lo acaban de diagnosticar. Aunque no todas las situaciones requieren intervención, es importante estar informados y atentos a los signos.

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Por si aún no te has decidido a visitarnos te damos más información sobre la anquiloglosia ¡Sigue leyendo!

¿Qué es la anquiloglosia o frenillo lingual corto?

Anquiloglosia significa “lengua atada ” y es una definición muy gráfica de lo que les pasa a los bebés que nacen con el frenillo de la lengua corto: la lengua se encuentra sujeta al suelo de la boca y esto les imposibilita realizar los movimientos necesarios para poder alimentarse de manera eficaz, además de entorpecer en la respiración nasal, el crecimiento orofacial correcto y el habla.

La presencia de anquiloglosia en la mayoría de los casos pasa desapercibida y sólo se trata cuando genera problemas de comunicación, deglución y respiración importantes.
Cuando hay una anquiloglosia marcada las dificultades de pronunciación y de movilidad de la lengua pueden generar trastornos. Además de respiración bucal, alteraciones dentales y dificultades en la deglución.

¿Qué problemas puede ocasionar el frenillo corto?

Problemas durante la lactancia:

Cuando el niño se alimenta con lactancia materna pueden surgir problemas tanto en la madre como en el bebe. Para la madre, es el dolor normalmente es el primer síntoma de alarma, ya que se producen grietas por la compresión del pezón contra el paladar.
Además, pueden producirse mastitis de repetición por el mal drenaje de la glándula.
No todas las glándulas mamarias reaccionan del mismo modo ante
una succión ineficaz. Hay casos en los que la madre sufre falta de leche (hipogalactia) y hasta que se corta el frenillo o se estimula la producción (con el uso de un extractor, por ejemplo), la cantidad de leche producida es insuficiente. Por el contrario, hay otras que parecen compensar el problema aumentando la producción, lo que hace que padezcan ingurgitaciones y subidas de leche entre tomas. En algunos casos las tomas pueden ser muy largas. Todo esto puede llevar al abandono de la lactancia de manera
prematura. En otras ocasiones, la succión no es dolorosa pero si inefectiva.

Para la madre esto resulta desconcertante, ya que el niño mama aparentemente bien pero se muestra muy demandante y no gana suficiente peso.
Para los bebés, las consecuencias de un frenillo corto pueden variar mucho, y aunque a corto plazo pueden afectar negativamente a la lactancia, a medio y largo plazo causan también otros trastornos. Hay niños con anquiloglosia qué no aumentan de peso debido a la succión ineficaz, que se traduce en una escasa producción de leche.

Problemas maxilofaciales:

La lengua sirve de “huella” al paladar para que se produzca su normal crecimiento. Si la lengua no esta elevada y no se apoya en el techo de la boca debido a un frenillo corto, este cambio no se produce, lo que afecta a toda la estructura maxilofacial.

Problemas respiratorios:

Al quedar el paladar más elevado, aberturas posteriores de las fosas nasales ven reducido su diámetro, lo que hace que los bebés con frenillo corto respiren más por la boca que por la nariz, duerman con la boca abierta y ronquen durante el sueño.

Maloclusiones:

Otro problema es la colocación de los dientes. Cuando empiezan a erupcionar muchas veces vemos los incisivos inferiores amontonados o torcidos, fruto de la anquiloglosia.
Además, al no tener la lengua en una posición elevada, puede verse alterada la mordida produciéndose mordidas cruzadas o resaltes aumentados.

Problemas de deglución:

Al no poder realizar los movimientos oportunos, los alimentos no son arrastrados de manera correcta y la deglución es costosa, pudiéndose producir episodios de atragantamiento.

Déficit de autoclisis:

La autoclisis es la función de limpieza que tiene la lengua dentro de la boca. Si esta lengua permanece anclada no arrastrara los alimentos de manera correcta y se acumularan entre los dientes, aumentando así el riesgo de caries.

Problemas del lenguaje:

Cuando los niños con anquiloglosia crecen, surgen problemas logopédicos (dislalias o trastornos de articulación fonética) en la pronunciación de las consonantes /r/, /rr/, /l/, /t/, /d/, /n/, /s/ y /z/.

¿Cómo puedo saber si mi hijo tiene un frenillo lingual corto? ¿Cómo se diagnostica la anquiloglosia?

Hay que evaluar el grado de movilidad de la lengua, incluida la capacidad de la misma para extenderse más allá del labio inferior, elevarse hasta el paladar estando la boca bien abierta y efectuar movimientos transversales de una comisura de la boca a la otra sin necesidad de deformarse (lateralización). Par ellos nos ayudamos de herramientas objetivas que, según aspecto y funcionalidad, nos aportan una puntuación que dictamina si hay necesidad de cortar o no.

Esta evaluación junto con los signos típicos antes descritos nos llevan a realizar un diagnostico objetivo de la necesidad de realizar una frenectomía.

¿Cuándo realizar la frenectomía?

La frenectomía además de solucionar los problemas de amamantamiento que pudiera estar causando, previene alteraciones en el crecimiento orofacial, ya que si la lengua no se encuentra apoyada en el paladar cuando esta en reposo, pueden producirse alteraciones como retrognatia, paladar ojival y alto, y alteraciones en la mordida. La frenectomía es mas sencilla cuando no se encuentra instaurada la alimentación complementaria, ya que después de comenzar con la masticación de sólidos la lengua comienza a ejercitar músculos y el tratamiento rehabilitador será más intenso, además de la necesidad de anestesia local en estos casos. Por todo esto, y aunque el tratamiento puede realizarse en cualquier momento de la vida, cuando antes actuemos más sencillo será el procedimiento y mejores serán los resultados a largo plazo.

¿Cómo es la intervención?

Se trata de una cirugía menor que en menores de 6 meses realizamos con tijera, mientras que en pacientes mayores se realiza con bisturí eléctrico o laser. La finalidad de la frenectomía es formar una herida con forma de rombo que cicatrice por segunda intención, dando así elasticidad a la lengua. Después del tratamiento se pautan una serie de ejercicios que se deben realizar durante la cicatrización de la herida para evitar que pueda recidivar.

¿Cómo es la rehabilitación?

Después de realizar la frenectomía se produce una herida la cual debe cerrarse por segunda intención. Además, los músculos que no estaban trabajando hasta ese momento deben de ser estimulados. Para ellos, se pautan una serie de ejercicios que los padres deben de realizar en casa durante las semanas posteriores a la intervención.
En la mayoría de los casos es recomendable la rehabilitación con fisioterapia pediátrica en niños mas pequeños o tratamiento con logopeda miofuncional en niños mayores y adultos.

Esperamos haber resuelto todas tus dudas, pero si tienes alguna más relacionada con este tratamiento no dudes en ponerte en contacto con nosotros

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